Diseña una entrada que sugiera calma desde el primer paso. Una luz ambiental cálida, combinada con un acento gentil sobre una obra o arreglo floral, orienta sin abrumar. Evita sombras duras en alfombras o escalones, priorizando seguridad con elegancia. Sensores bien calibrados encienden una escena baja antes de abrir la puerta. Un espejo lateral, no frontal, duplica profundidad. Deja espacio a la penumbra para que la casa respire misterio y promesa.
En el baño, la precisión se une al confort. Ilumina el espejo con luz frontal y lateral para evitar sombras en el rostro, y reserva una capa ambiental cálida para la ducha. Coloca acentos sutiles en nichos con velas o botellas de vidrio. Regula intensidades para transformar una rutina en pequeño ritual. Evita fuentes superiores que generen ojeras. Superficies mates y difusores de calidad suavizan brillos, construyendo un refugio íntimo y sereno cada día.
El descanso nace de escenas apacibles. Mantén la luz general baja y envolvente, con puntos de lectura orientables que no molesten a la pareja. Evita tonos fríos por la noche y configura temporizadores suaves para apagados graduales. Cortinas opacas y velos permiten controlar amaneceres sin brusquedad. En mesillas, lámparas cálidas y regulables fomentan tranquilidad. Integra tiras bajo cama para guiar pasos nocturnos. El resultado: un santuario personal donde la luz susurra y acompaña.
All Rights Reserved.